El amor en la antigua roma

collage adriano

Ser homosexual en la Roma antigua o “Salir del closet”, no se aplicaba para los antiguos romanos. El concepto de “homosexualidad” es algo relativamente nuevo, por lo tanto, ese término, era desconocido en la antigüedad. Este es un término que comenzó a usarse a finales del siglo XIX para definir a personas del mismo sexo que tienen relaciones sexuales.

Pero el pensamiento clásico, eran otros, los criterios funcionaban en las relaciones sexuales, enfocadas, en la mayoría de las ocasiones, en la dominación. Las personas solían practicar sus preferencias de sexo de la forma más espontánea.

  • La homosexualidad no fue mal vista en los tiempos de Roma.
  • Era aceptada para los varones que asumieran una actitud activa durante las relaciones sexuales.
  • El papel de pasivos quedaba únicamente para los adolescentes o esclavos.
  • Enamorarse era solo cuestión de parejas heterosexuales.
  • La pederastia era odiada por la sociedad romana.
  • El lesbianismo en roma era considerado una aberración.

Ejercer la sexualidad en la antigua roma solo tenía tres limitaciones claras: el incesto, el escándalo público y el adulterio. La homosexualidad, libre del concepto de pecado que introdujo el cristianismo, no estaba mal vista en la antigua Roma.

Pero claro, con ciertas matizaciones. Era común que los hombres mantuvieran relaciones con jovencitas o que demostrarán de forma abierta su preferencia por algún esclavo en específico.

Masculinidad sinónimo de dominación

En la antigua Roma, se podía ver una sociedad totalmente machista, por lo cual, la identidad masculina representaba un alto grado de consideración social. Para sentirse hombres no debían ser penetrados, sino formar parte activa en las relaciones sexuales. Para evitar ser la comidilla de todos era vital asumir el papel de sumiso bajo la intimidad, si era su preferencia.

Sexo sin amor

Se era consciente de que el amor tan solo estaba permitido entre parejas heterosexuales, y que el prendarse a una mujer podía llevar al hombre a un estado de servilismo frente a la amada, lo que no tenía secuencia en las relaciones de homosexuales.

Para las mujeres romanas, socialmente, debían asumir el hecho de que no tenían porque sentirse celosas de los pasatiempos de sus maridos con otros hombres. Debían aguantarlo con sensatez y dignidad. Los esposos podían mantener sexo con otros hombres o con gigolós, siempre y cuando, dentro de los límites de cantidad razonables en la época. Era muy común en la época. Julio César fue conocido como “hombre para mil mujeres y mujer para mil hombres”.

Los gays activos eran muy respetados

Para esa época, lo que hoy conocemos por “homosexualidad” o “gay” solo estaba bien vista, o era consentida, si el hombre asume una actitud activa en las relaciones sexuales. Ser pasivo en estas relaciones sexuales quedaba únicamente para los esclavos o adolescentes.

Un varón respetable, tenía que adoptar un papel de activo en las relaciones homosexuales, aunque existen evidencias históricas de que existen hombres mayores que preferían el papel de pasivo durante las relaciones sexuales. Los romanos pensaban que solamente el participante activo conseguía el placer del coito.

Que un ciudadano común se dejara penetrar por otro genera un estigma social, y para la época el sujeto en cuestión era considerado como un impudicus. Los esclavos, que no tenían ningún tipo de protección por la ley, cuando se sometían a las exigencias sexuales de sus propietarios procedían. No es la razón, de que algunos dueños se encaprichan de sus jóvenes amantes y les hicieran elogios en las descripciones de sus tumbas. Un ejemplo de ello es el emperador Adriano, que se enamoró perdidamente de su joven sumiso Antinoo, al que le rindieron culto luego de su muerte y fue deificado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *